La verdad sobre la fisiología femenina y el entrenamiento de fuerza
Las mujeres están ocupando más espacio en la sala de pesas. Para entrenadores, coaches y operadores de gimnasios, esto plantea una pregunta habitual: ¿Necesitan las mujeres planes de entrenamiento de fuerza diferentes en función del ciclo menstrual, la menopausia o las hormonas?
La investigadora Dra. Lauren Colenso-Semple señala un enfoque más sencillo. Las hormonas pueden afectar cómo se siente una mujer, pero no justifican cambios generales en el entrenamiento basados únicamente en la fase del ciclo o el estado menopáusico.
La energía, la motivación, los calambres, el sueño y la recuperación pueden variar de un día a otro. Un entrenador debe responder a esos cambios. Eso puede significar ajustar la carga, cambiar un ejercicio, reducir el volumen o mover una sesión. El buen coaching deja espacio para la experiencia real del cliente.
Lo que los entrenadores deben evitar es planificar de antemano entrenamientos más ligeros basándose en suposiciones. Decirle a una clienta que debe esperar sentirse peor durante una determinada fase del ciclo puede frenarse antes de que comience la sesión.
El Vacío en la Investigación Generó Confusión
Durante años, muchos estudios sobre entrenamiento de fuerza y crecimiento muscular dejaron a las mujeres fuera. Esa brecha abrió la puerta a las conjeturas, los mitos y las afirmaciones atrevidas en todo el sector del fitness.
Algunas afirmaciones sugieren que las mujeres necesitan una programación específica para sus hormonas para entrenar bien. La evidencia no respalda esa visión tan amplia.
Los resultados del ejercicio provienen de muchos factores que trabajan conjuntamente. La frecuencia de entrenamiento, el esfuerzo, la recuperación, la nutrición, el diseño del programa y los objetivos del cliente desempeñan un papel importante. Las hormonas forman parte del panorama, pero no sustituyen a los principios básicos del entrenamiento.
El coaching individual funciona mejor que las normas hormonales
Un buen plan de entrenamiento empieza con la persona que tiene el entrenador delante.
Eso significa tener en cuenta el objetivo del cliente, su historial de entrenamiento, su horario semanal, sus lesiones, sus preferencias de ejercicio y su recuperación. Un principiante necesita un punto de partida diferente al de un cliente con experiencia. Un cliente centrado en el crecimiento muscular necesita un plan diferente al de alguien que entrena para una condición física general.
Las mejores preguntas son:
¿Qué quiere conseguir el cliente?
¿Con qué frecuencia pueden entrenar?
¿Qué movimientos se sienten bien?
¿Qué ejercicios les disgustan?
¿Se están recuperando entre sesiones?
¿Están progresando con el tiempo?
Esas respuestas ofrecen a los entrenadores una orientación más útil que la fase del ciclo por sí sola.
La menopausia no equivale a declive
La menopausia puede provocar cambios en la grasa corporal, el sueño, los síntomas, la energía y la motivación. Esos cambios merecen atención. No deben tratarse como prueba de que el declive está garantizado.
Las mujeres pueden ganar fuerza y desarrollar músculo en la mediana edad y en etapas posteriores de la vida. El entrenamiento de resistencia puede ayudar a preservar la masa muscular, favorecer la densidad ósea y mejorar el funcionamiento diario.
Los entrenadores deben tener cuidado con la forma en que hablan sobre el envejecimiento. Las bajas expectativas pueden limitar el esfuerzo. Una mejor orientación ayuda a las mujeres a entrenar con el reto adecuado y el apoyo suficiente.
La composición corporal necesita un mensaje mejor
Muchas mujeres vienen al gimnasio con objetivos de composición corporal. La báscula recibe demasiada atención con frecuencia.
La masa muscular y la masa grasa cuentan una historia más completa que el peso corporal por sí solo. Una mujer puede ganar músculo y perder grasa sin ver un cambio drástico en la báscula. Puede perder peso rápidamente y aun así perder músculo si se descuida el entrenamiento y la ingesta de proteínas.
La entrenamiento de resistencia ayuda a proteger y desarrollar la masa muscular. Eso es útil para las mujeres en cada etapa de la vida, incluidas aquellas que utilizan medicamentos GLP-1 para perder peso.
Los clientes que usan GLP-1 necesitan apoyo, no estigma. Los entrenadores pueden ayudarles a mantenerse activos, entrenar de forma segura y proteger la masa muscular durante la pérdida de peso.
El Aprendizaje del Coaching
Las mujeres merecen que su fisiología sea estudiada y respetada. Las hormonas pueden afectar a cómo se siente un cliente, y los entrenadores deben escuchar ese feedback.
Un gráfico hormonal no debe reemplazar el criterio del entrenador.
El mejor enfoque es construir el programa en torno a los objetivos, la capacidad, la recuperación, las preferencias y el progreso del cliente. Desafía a las mujeres de la manera correcta. Ajusta cuando sea necesario. Mantén el plan lo suficientemente claro como para poder seguirlo.
Así es como los entrenadores ayudan a las mujeres a desarrollar su fuerza en cada etapa de la vida.